
Esta semana trabajamos con el libro CON LA CABEZA EN LAS NUBES, de Pequeño Editor de Argentina. Leímos y vimos el libro y luego salimos al patio a buscar figuras en las nubes de un cielo de Quito que ese día estaba muy nublado. Luego los niños escribieron sobre lo que las nubes les contaron.
Todo empezó cuando a la Leo se le ocurrió que quería ver las nubes. Nos sacó al patio y todos empezamos a buscar formas. Me acomodé en el piso y miré algunas nubes, entonces vi una con la forma perfecta de un oso. La quedé observando cuando de repente se acerco a mí. Creí que era solo mi imaginación, pero en un momento sentí unas algodonosas garras que me cogían y me elevaban. Grité con todas mis fuerzas pero estaba demasiado alto para que me oyeran.
Entonces salté de las garras de ese oso y empecé a caer y caer. Habían montones de nubes. Creía que algún día llegaría a la tierra, pero no. En un momento me encontré otra vez en las garras de oso. No me sentía bien. Poco a poco me fui haciendo blanca y blandita. Me estaba convirtiendo en una de ellos.
Sabía que debía huir…
Me libré de las garras una vez más y mientras corría desprendía pedazos de nube de mi cuerpo, pero ellos no querían que me fuera. Me agarraron un montón de patitas y…
Me desperté en mi cama, pero al lado del velador, estaba el gran oso, esperándome…
Lo que pasa si se mezcla imaginación
con un poco de nube
Valentina Poveda
Salí al parque. Había nubes y nubes juntas. Encontré varias cosas, pero la que más me llamó la atención fue un oso amenazante, un elefante tuerto y el perfil de un hombre. Me puse a imaginar una historia, como qué pasaría si el oso fuera osa, el elefante, elefanta y el hombre… si fuera mujer sería todo aburrido, pasaría lo mismo con todos, así que se queda como hombre. Si eso pasara, me llevarían a la cárcel de nubes, convertida en una que primero se presentaría como neblina, luego subiría y no me dejarían volar por confundirlos y me encerrarían. Tras unos días me dejarían salir, pero con la condición de no decir nada a los humanos. Me bajarían otra vez y yo no me podría resistir de contar lo sucedido, así que me volverían a capturar. Por suerte, los humanos no creerían lo que les contaría, pero me quedaría eternamente como nube. Otra posibilidad es que al descubrir lo que realmente son, se conviertan, el oso en un oso, el elefante, en elefante y el hombre… bueno, ya lo saben. Entonces me agradecerían, menos el elefante, que le gustaba ser pequeño en el cielo y volar, sin miedo de cruzarse con un ratón. El elefante se enfadaría conmigo y querría aplastarme. Yo correría sin parar. Entonces el hombre y el oso me rescatarían y tratarían de hacer razonar al elefante, que no les haría caso y trataría de volar. Su novia lo cogería y lo subiría de vuelta al cielo. Y acabaría todo con el típico ¨y todos vivieron felices para siempre¨ pero yo no lo quiero. Así que el oso y el hombre extrañarían su hogar y querrían regresar. No podrían hacerlo, pues ya había pasado demasiado tiempo. Entonces romperían la ley y los subirían por traidores a su propia ley. Entonces así lograrían subir, pero siendo traidores. Pero, ¿qué pasaría si el oso, el elefante y el hombre fueran enemigos, todos miembros de la asamblea de las nubes? Quizá harían una guerra y yo la debería detener, porque sería la presidenta de la Embajada de las nubes en la Tierra, encargada de resolver sus problemas. Entonces trataría de hacerlos amigos, pero no lo lograría, así que los separaría y todo acabaría bien.
No hay comentarios:
Publicar un comentario