sábado, 16 de julio de 2011

DOS PAJARITOS

Esta semana trabajamos con el libro DOS PAJARITOS del ilustrador colombiano Dipacho. Comentamos cada una de las ilustraciones y el contenido del libro ligado al consumismo y a la adquisición de cosas innecesarias.


Dos pajaritos

 Alejandra Rivadeneira

 

—Entonces este es mi lado del  árbol y ese es el tuyo —dijo el pajarito negro
—¡Hecho! —contestó el blanco.
Un día el pajarito blanco llegó con una lámpara. Realmente él no sabía para que servía y como funcionaba, pero le gustaba. Entonces el pajarito negro fue a buscar algo más para mostrar al pajarito blanco.
Los dos, al ver que el otro pajarito podía tener más cosas que él fueron en busca de nuevos objetos. Una lavadora, un inodoro, una hamaca, y un montón de otras cosas que para un pajarito no tenían utilidad.
Además, cada pajarito quería mostrarle al otro que sabía para que se usaba cada artefacto. El pajarito negro daba vueltas en la lavadora y el pajarito blanco hacía equilibrio en un monociclo.
De repente el árbol comenzó a crujir.
—Creo que tu lavadora pesa mucho —dijo el pajarito blanco en tono de regaño
—¿Y qué me dices de tu mesa de  ping pong? —gruñó el pajarito negro.
De pronto todo el árbol se vino abajo y el pajarito negro, disimulando como si no le importara, dijo:
—Este sigue siendo mi lado del árbol…

Pero luego de unos momentos ambos entraron en llanto y después de mucho llorar ambos cayeron dormidos sobre su montón de cosas dispuestos a esperar los 150 años que tardaba en crecer el árbol.


Dos pajaritos

Valentina Poveda

Dos pajaritos estaban sentados sobre su árbol, aburridos. De repente, uno tuvo una idea. Fue volando hacia una casa y encontró un objeto extraño. Al saltar sobre una especie de piedra tenía el color del sol. Se lo llevó hasta el árbol y le dijo al otro:

-¡A que no me ganas con este mini-sol!

El otro, sin pensarlo más, salió a buscar algo mejor. Encontró algo con signos humanos y una forma parecida a la de su pico. ¡Perfecto! Lo llevó al árbol y espero a que el otro  se muriera de envidia.

En lugar de esto, salió a buscar otra cosa. ¿Y él qué esperaba?, También se fue. El uno llevó algo plano con un cordón. El otro llevó algo muy grande con muchos cordones. Bueno, si él quería competencia, la tendría. Uno llevó una de esas fuentes de agua en las que se aseaban los Domésticos., un objeto suave, un envase con líquido rojo dentro, una piedra plana y delgada, una cosa similar a una rama, un humano pequeño y estático… El otro llevó un objeto suave y largo (pudo reconocer que tenía las plumas de su tío Alberto,) una especie de omni, (objeto en movimiento no identificado,) una piedra blanca y negra, un envase en forma de tronco hueco lleno de semillas de diferentes formas, una cosa casi del tamaño del omni, una fuente de aguas turbulentas…

Nadie pudo parar a los dos pajaritos, excepto su hogar destruido. Tan grande fue el peso de cosas que las ramas del árbol se quebraron, llevando las cosas y a los dos pajaritos al piso.

Todo se rompió. Tras recuperarse un rato, los dos subieron a su árbol y se prometieron no volver a hacerlo… Aunque ni siquiera hubieran podido, pues apenas entraban ellos en la pequeña parte de rama que quedó.

  

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